No sé como empezar...
tan sólo quiero empezar.
Ser fuente de poesía carnal
en un mundo de tantos santos etéreos.
Vivir entre palabras que se amen unas
a otras como pasos de baile de salón.
Enfrascarme en ardores de contienda,
entre besos que se escurran por la cama.
Mirar el cielo sin alzar la cabeza,
vestir penas de rojo y llamarles prosa.
Robarle vitalidad a los días,
secar posos de lagrimas amargas.
Encontrar entre artilugios la locura razonable
que me devuelva la bondad y la risa.
Quiero empezar...
Tan sólo no sé cómo empezar.
martes
lunes
Heridas que cierran finalmente,
y una mañana como pocas abraza el cielo,
vendas de miedo caen con nudos
que se deshacen al tacto de la lucidez.
El aire, antes poluto en mentiras
se muestra ligero y complaciente,
rayos de luz atraviesan la bóveda celeste
y se derraman sobre nosotros
nunca tan cálidos, nunca tan dicientes.
Una promesa a mí...
dejar al rio correr,
y si su descontrolado cauce
la destrución trae,
que así halla de ser.
Pues en esta casa
todo lo que ha de perderse ya lo está.
La lluvia aún se nos niega,
y mirar al cielo
sólo lagrimas trae,
ya sólo puedes cavar
para buscar tu luz.
Y mientras apabullas
gritos de hambre y
cólera enclaustrada
qué tal si te dedicas
a buscar a tu dios muerto
que cómo a todos
fue necesario volver a crear.
y una mañana como pocas abraza el cielo,
vendas de miedo caen con nudos
que se deshacen al tacto de la lucidez.
El aire, antes poluto en mentiras
se muestra ligero y complaciente,
rayos de luz atraviesan la bóveda celeste
y se derraman sobre nosotros
nunca tan cálidos, nunca tan dicientes.
Una promesa a mí...
dejar al rio correr,
y si su descontrolado cauce
la destrución trae,
que así halla de ser.
Pues en esta casa
todo lo que ha de perderse ya lo está.
La lluvia aún se nos niega,
y mirar al cielo
sólo lagrimas trae,
ya sólo puedes cavar
para buscar tu luz.
Y mientras apabullas
gritos de hambre y
cólera enclaustrada
qué tal si te dedicas
a buscar a tu dios muerto
que cómo a todos
fue necesario volver a crear.
martes
Lanzado al mar por la mano del destino,
sin más armas que un propósito,
y entre las miles de burbujas,
tan dulce como arrullo de madre
y cálida como amanecer
puedo escuchar una voz...
"Respira... Tan sólo respira."
Y qué si tus manos me buscan,
crees que las mías te corresponderán?
Y si mi cuerpo cae en tu abismo,
¿no se irá después del amanecer?
Incluso un cazador desiste,
una joya pierde su brillo,
y no hay nada entre estas paredes
que pueda mantenerme por mucho.
Perdiste la batalla antes
de siquiera entrar a luchar,
renunciaste al impredecible ser
por el cómodo y simple existir.
Extrañas un cielo estrellado
como en tiempos lejanos.
pero no te atreves a dejar
de vivir con la cabeza gacha.
Olvidaste tus impulsos,
para tener meras formalidades.
Dejaste de lado las razones
para tener tan sólo excusas.
Estás apagando tu fuego por temor a quemarte,
y ahora... Te extingues.
sin más armas que un propósito,
y entre las miles de burbujas,
tan dulce como arrullo de madre
y cálida como amanecer
puedo escuchar una voz...
"Respira... Tan sólo respira."
Y qué si tus manos me buscan,
crees que las mías te corresponderán?
Y si mi cuerpo cae en tu abismo,
¿no se irá después del amanecer?
Incluso un cazador desiste,
una joya pierde su brillo,
y no hay nada entre estas paredes
que pueda mantenerme por mucho.
Perdiste la batalla antes
de siquiera entrar a luchar,
renunciaste al impredecible ser
por el cómodo y simple existir.
Extrañas un cielo estrellado
como en tiempos lejanos.
pero no te atreves a dejar
de vivir con la cabeza gacha.
Olvidaste tus impulsos,
para tener meras formalidades.
Dejaste de lado las razones
para tener tan sólo excusas.
Estás apagando tu fuego por temor a quemarte,
y ahora... Te extingues.
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